La Infancia en los programas electorales

La Infancia en los programas electorales

Madrid, 26 de abril de 2019. España es el quinto país más rico de la Unión Europea y es el tercer país con la tasa de pobreza infantil más alta de Europa, tras Bulgaria y Rumania.

Permítanme comenzar con este dato para disipar toda duda de la necesidad, urgencia diría yo, de que los programas electorales incorporen medidas específicas dirigidas a los niños y las niñas. Hay quien podría pensar que para mejorar la situación de la infancia solo habría que mejorar la situación del país.

Pero un país en el que el grupo social más pobre es la infancia, tiene que hacer algo para revertir la situación y para evitar que vuelva a ocurrir, y los partidos políticos deberían mostrarlo en sus programas.

Y es que está demostrado que para mejorar la situación de la infancia son necesarias medidas específicas que respondan a las necesidades y problemáticas que se encuentran los niños y niñas, especialmente los más vulnerables. Por ello, la Plataforma de Infancia, con sus 66 organizaciones que la componen detrás, propuso a todos los partidos políticos 17 medidas articuladas en torno a tres objetivos: conseguir un Pacto de Estado por la Infancia, acabar con la pobreza infantil en España y cumplir y defender los derechos de la infancia en su totalidad.

Tras analizar los programas de los partidos de ámbito nacional con representación parlamentaria en la pasada legislatura (PP, PSOE, Ciudadanos, Podemos e IU), les planteo algunas conclusiones.

  1. La infancia sigue sin ser una prioridad para los partidos políticos. Hay una falta de compromiso de los partidos con un objetivo clave, un Pacto de Estado por la Infancia, que pretende dotar de estabilidad las políticas de infancia y evitar que queden al arbitrio de los cambios de gobierno o del ciclo económico. No solo preocupa que únicamente dos partidos hayan incluido una referencia al Pacto (PSOE e IU) si no que haya habido un claro retroceso con respecto a las últimos programas electorales (26J), en donde había más compromisos hacia esta cuestión; pero también que los partidos hayan olvidado, una vez más, el compromiso que plasmaron con la aprobación por unanimidad de la Proposición No de Ley sobre el Pacto de Infancia. Pero el panorama es aún peor si concretamos en una de las medidas que debería incluir el Pacto, aumentar la inversión en políticas de infancia del 1, 4 del PIB actual hasta alcanzar la media europea (2,4 del PIB), ya que el PSOE tampoco la asume. Son los presupuestos los que revelan las auténticas prioridades y sin este compromiso no es posible el cambio
  2. Si bien dos de los grandes retos para la infancia en España (la pobreza y la violencia) están presentes en los programas de manera generalizada, preocupa la falta de apoyo unánime a dos propuestas que ya estaban en la agenda política y social, y que puede augurar una falta de empuje a las mismas.
    Por un lado, las medidas para acabar con la pobreza infantil no han sido incluidas con la contundencia necesaria por todos los partidos. Recordamos que en España actualmente 2,3 millones de niños viven en situación de pobreza. Sabemos que la mejor manera de luchar contra la pobreza de un país es luchar contra la pobreza infantil. Sabemos que la pobreza infantil preocupa a la sociedad española, tal y como ha puesto en evidencia una encuesta recientemente realizada por Save the Children. Y sabemos el poder que tienen algunas medidas para reducir la pobreza infantil, como una buena prestación por hijo a cargo o plazas suficientes y accesibles de educación 0-3. Lo que no sabemos es por qué no hay un compromiso unánime con esta cuestión. Es especialmente llamativo el programa de Ciudadanos que no hace mención a la pobreza infantil. Es más, prevé algunas medidas de apoyo a las familias de las que no se podrían beneficiar los niñas y niñas en situación de mayor pobreza al ser deducciones fiscales que no se aplicarían a las personas que no hicieran declaración de la renta.

    Por otro lado, preocupa también que no todos los partidos se hayan comprometido en sus programas a aprobar una Ley para acabar con la violencia hacia los niños y niñas, máxime cuando sí lo hicieron en una PNL aprobada en el Congreso en la pasada legislatura. Llama la atención el caso de Podemos que no ha incluido esta medida en su programa, a diferencia del anterior, cuando llegó a registrar una Proposición de Ley la pasada legislatura. Hablamos de una cuestión prioritaria para las organizaciones de infancia, pero sobre todo para los niños y niñas en nuestro país que necesitan una protección integral frente a la violencia.

  3. Es indudable que la educación es el tema de infancia que es abordado con mayor profundidad en todos los programas y donde el sello ideológico es más visible. En este sentido, no todos los programas tienen como objetivo hacer efectivo el derecho a una educación de calidad, equitativa e inclusiva para todos, uno de los grandes retos que tiene España para evitar que la educación, en lugar de ser una herramienta de lucha contra la desigualdad, esté contribuyendo a ampliar la brecha social. El caso más claro es el del PP que, priorizando el derecho de elección de las familias, prevé medidas que podrían acentuar la actual segregación que existe en los colegios de nuestras ciudades y los efectos determinantes que tiene en los niños y niñas en situación de mayor vulnerabilidad.
  4. La conciliación de la vida familiar es otro gran tema que se encuentra presente en todos los programas de manera muy extensa, aunque en la mayoría de los casos bajo el prisma o enfoque de la igualdad, no tanto de los derechos de los niños y niñas.
  5. Por último, hay dos temáticas que han encontrado espacio en varios programas: las medidas dirigidas a garantizar la protección y los derechos de los niños y niñas extranjeros que se encuentran solos en nuestro país, tal y como recomienda el Comité de los Derechos del Niño de Naciones Unidas, y la mejora del sistema de protección. Se trata de dos temas que en los últimos años han puesto en evidencia la necesidad de cambios de leyes, políticas y prácticas, por lo que es una buena noticia que haya cierto consenso sobre la necesidad de trabajar en ello, aunque las diferencias de enfoque se puedan apreciar en su formulación.

La sociedad civil es consciente de los diversos factores que inciden en los programas electorales y de la imposibilidad de priorizar todo, sobre todo en una campaña electoral tan polarizada como esta. Sin embargo, no se pueden dar pasos atrás en un momento en el que se estaba avanzando en diversos frentes. Ahora no. Los partidos políticos tienen que actuar con determinación. Más que muestras de consenso, la infancia necesita ser una prioridad para todas las fuerzas políticas. Y lo necesita ya.

Estamos ante una cuestión de derechos humanos, y esto es lo que más nos importa a las organizaciones de infancia, los niños y las niñas de hoy. Pero también estamos ante una cuestión estratégica, de hecho no hay nada más estratégico para un país que comprometerse con su infancia. Confiamos en que nuestros líderes políticos no se olviden de ello.

Artículo escrito por:

Almudena Escorial Senante, Responsable de Incidencia Política de la Plataforma de Infancia

 

 

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