Los derechos de una niña en Pakistán

Los derechos de una niña en Pakistán

La Plataforma de Infancia condena los ataques a Malala Yousafzai

malala.jpgHace una semana recibimos con asombro la noticia del ataque perpetuado a Malala Yousafzai, la estudiante pakistaní, bloguera y activista,  de 14 años de edad, quien resultó herida de gravedad el pasado martes, 9 de octubre, tras haber recibido disparos por parte de militantes talibanes. Los hechos ocurrieron en la región noroccidental del valle del Swat, cuando Malala regresaba a su casa después de la escuela, en Mingora, y los atacantes le dispararon alcanzando su cabeza y cuello. Otras dos niñas resultaron heridas.

El Comité de los Derechos del Niño publicaba en las últimas observaciones que hizo sobre Pakistán (2009), las dificultades generales en las que se encuentra el país para la aplicación de la Convención sobre los Derechos del Niño. Entre otros, citaba los graves problemas económicos como consecuencia del fuerte aumento de los precios de los alimentos y del petróleo y las presiones inflacionistas, la catastrófica sequía y los desastres naturales, los conflictos armados y las actividades terroristas en algunas regiones, principales causas de desplazamientos de grandes grupos de población, así como del elevado número de refugiados acogidos por Pakistán.

En particular, el Comité reforzaba en sus observaciones una clara discriminación en la sociedad pakistaní contra mujeres y niñas, como ponían de manifiesto las diferencias de género en las tasas de mortalidad infantil y de escolarización, así como en la persistencia de matrimonios precoces e intercambios de niñas en concepto de liquidación de deudas, en la violencia doméstica que sufren mujeres y niñas, y en otras situaciones de esta clase, como el trabajo en condiciones de servidumbre y la explotación económica de las niñas.

Ya en 2009, Malala Yousafzai se convirtió en una voz que cada vez se escuchaba más fuerte en foros activistas. Se convirtió en el rostro visible del pensamiento “progresista” en Swat, contando con la admiraron y reconocimiento de periodistas pakistaníes y extranjeros. En 2011, el gobierno de su país le otorgó el Premio Nacional de Paz, renombrado el Premio Nacional Malala de Paz para menores de 18 años. También recibió el Premio Infantil de Paz concedido por la Fundación The Kids Rights.

El 4 de enero de este año, en declaraciones al periódico pakistaní The Dawn, la joven Malala habló incluso de formar un partido político que luchase por la promoción de la educación.

El Comité recordó en sus observaciones de 2009 que el derecho de niños y niñas a expresar sus propias opiniones no es muy conocido ni respetado en Pakistán y rara vez se consultan sus opiniones, en particular en el marco de las actuaciones administrativas, civiles y judiciales. Por esta razón, recomendó la adopción de las medidas necesarias para que niños y niñas hagan valer su derecho a ser escuchados, según su edad y madurez, en cualquier actuación que pueda afectar a sus derechos.

Sobre el castigo corporal el Comité mostró su preocupación sobre el artículo 89 del Código Penal de 1860, dado que en su contenido se incluyen los castigos corporales como medida disciplinaria en los hogares, colegios y otros centros de cuidados alternativos, y porque se sigan imponiendo castigos corporales en el sistema penal pese a la prohibición establecida en la Ordenanza sobre el sistema de justicia de menores. En consecuencia, el propio Comité solicitó en su día la derogación del artículo 89 del Código Penal del país.

En lo que se refiere a la lucha de Malala por el derecho a la escolarización de las niñas, Pakistán cuenta con un bajísimo gasto público en Educación, que no llega al 5% del PIB, considerado como referencia para lograr la educación para todos; no todas las provincias cuentan con una ley de educación obligatoria; la tasa neta de matriculación en la enseñanza primaria sigue siendo inaceptablemente baja; persisten disparidades de género, regionales, y entre zonas urbanas y rurales; la matriculación en la enseñanza primaria está limitada a los niños de hasta 10 años de edad; se constata una baja calidad de la educación, entre otros causas que dificultan su desarrollo.

En este sentido el Comité recomendó un aumento de la financiación de la educación al 5% del PIB para 2010 y al 7% para 2015; alcanzar la educación primaria universal gratuita en 2015, elevando la edad de la enseñanza obligatoria a la edad mínima de admisión al empleo; reducción del número de abandonos escolares; incremento de las oportunidades de educación no formal y los programas de formación profesional; racionalización de la formación, la contratación y empleo de los docentes, y mejora de la calidad de los planes de estudio junto a la priorización de la construcción y reconstrucción de infraestructuras escolares en todo el país.

La Plataforma de Infancia condena los ataques perpetuados hacia Malala Yousafzai y apoya a todos los niños y niñas que cada día luchan por  la defensa de sus derechos recogidos y aprobados por la Asamblea General de Naciones Unidas en la Convención sobre los Derechos del Niño.

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